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Estudios Bíblicos – LA PRESIÓN SEXUAL DE LOS AMIGOS 2

Estudios Bíblicos - LA PRESIÓN SEXUAL DE LOS AMIGOS 2

Continuemos.

7. “No sabés qué te estás perdiendo” o “No sabés divertirte”.

Respóndele: “No necesito experimentar con todo para darme cuenta que algo es perjudicial para mi. Yo sé divertirme de otras maneras. Además, hay un lugar y un tiempo para cada cosa”.

8. “¿Qué te pasa, ya no me amás?”

Dile: “Para serte sincera/o, si sos ese tipo de personas, ya no te amo”.

9. “¿Qué… sos un maricón? ¿No te gustan las mujeres? Yo quiero a un hombre de verdad”.

Respóndele: “Tener sexo no me hace mas hombre. Y si no me considerás un hombre de verdad, buscate otro. Seria menos hombre si me dejara dominar por vos. No conozco a nadie que sea menos hombre por no hacerlo”.

O contéstale: “Me gustan las mujeres. Es que me estoy reservando para la mujer adecuada, en el momento adecuado, o sea, cuando me casarme con ella”.

10. “No te voy a lastimar”.

Dile: “No, no lo harás, porque no voy a permitirte que nadie me lastimes y que nadie me use. Sé cuidarme sola/o”.

11. “Ya tuvimos relaciones antes ¿cuál es el problema ahora?”.

Respóndele: “Tengo el derecho a cambiar de opinión. He decidido esperar”.

12. “¿No te gustaría probar para saber cómo es?”.

Dile: “¡Qué! ¿es algún tipo de comercial? ¡Pruébelo y le gustará. Su vida ya no será igual! Por supuesto que voy a probarlo… con mi esposa/o”.

13. “Si querés pertenecer a nuestro grupo y ser popular, tenés que hacerlo”.

Respóndele: “Yo no necesita depender del sexo para ser popular, sino de la clase de persona que soy y si tener sexo es el requisito para estar con ustedes, entonces me conviene tener otra clase de amigos”.

14. “¿Querés ir a la cama conmigo?”

Dile: “No gracias, acabo de levantarme”.

15. “Lo he hecho con todas mis novias/os”.

Contéstale: “Bueno, entonces creo que no voy a ser tu novia/o”.

16. “¿Qué todavía sos virgen? ¿Sos frígida?”.

Respóndele: “No, soy viva”.

17. “Tu cuerpo también lo desea”.

Dile: Sí, lo deseo. Pero no soy un perro en celo que no puede contenerse. Sé controlar mis impulsos sexuales. Y mi respuesta es NO”.

Piénsalo. 

Esta PRESION de tus compañeros (y de algunos padres, familiares y de la sociedad en general) será una de las pruebas más difíciles y duras que vas a encontrar, porque ellos te harán sentir que te estás perdiendo algo fantástico. Los mensajes que recibís de la TV, las revistas, las novelas, la música, ¡todo!, te hacen sentir que “SER VIRGEN” es sólo para enfermos, idiotas o religiosos.

Recordá que es muy fácil ceder, es muy fácil decir sí, y sucede casi sin darte cuenta. Pero aunque no estemos a tu lado todo el tiempo para alertarte o ayudarte a decidir correctamente: No estás solo. Tenés un arma secreta muy poderosa: La ORACION y tu FE en el poder del Espíritu Santo para ayudarte a hacer lo correcto. Y este poder es mucho más grande que cualquier presión de tus amigos.

Cuando te encuentres bajo presión clama al Señor y su Espíritu te dará la fortaleza para que puedas vencer. El secreto está en que te mantengas cerca de Dios, y que en el nombre de Jesús rechaces toda propuesta pecaminosa, aunque suene muy dulce y amorosa.

Cada vez que digas ¡NO! a la presión sexual vas a ser un GANADOR. La batalla será tuya. José venció la presión sexual respondiendo con inteligencia: “No voy a pecar contra Dios”. Punto. “Estás hermosa, me gustas mucho, pero no voy a pecar contra Dios”. Punto. “Sos muy lindo, me encanta tu forma de ser y me gustaría hacer el amor con vos, pero no voy a pecar en contra de Dios”. Punto.

Tienes que decidirlo con anticipación. Tus valores tienen que ser firmes. No es un tema “religioso”, es un tema de querer agradar a Dios en todas las cosas. ¡Y no esperes que la sociedad y los medios lo entiendan!

Mira de qué manera una adolescente de 17 años hizo frente a la presión de sus compañeras, quienes constántemente la presionaban para que tuviera sexo. Ella les respondió: “Miren, ya no quiero más presiones sexuales ni bromas acerca de mi virginidad, porque saben que en cualquier momento puedo llegar a ser como ustedes, cuando yo lo desse, pero ustedes nunca más podrán volver a ser como yo”.

Por Edgardo Tosoni



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