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Estudios Bíblicos – ESTOY DEPRIMIDO 2

Estudios Bíblicos - ESTOY DEPRIMIDO 2

Continuemos. 

2. Por Aspectos Relacionados Con el SEXO y la SEXUALIDAD.

¿Cómo te sentís cuando el chico o la chica que te gusta te trata como si no existieras? ¿O te rechaza? Es muy probable que te deprimas:

  • Cuando quien te gusta del sexo opuesto, te rechaza.
  • Cuando, por tu edad, no te permiten ponerte de novio/a, y no entendés (o no querés entender) por qué.
  • Cuando intentás atraer el amor del otro y fallas.
  • Cuando quien te gusta está enamorado de otra persona.
  • Cuando buscás sentirte seguro/a con el chico o la chica de tus sueños… ¡hasta que aparecen los primeros problemas…! y perdés la seguridad.
  • Cuando buscás solucionar alguna de estas cosas a través de la masturbación. Entonces, los sentimientos de culpa te llevan a deprimirte nuevamente.
  • Cuando suceden algunas de estas cosas te deprimís y te atrapa el temor de no sentirte amado y aceptado. Incluso algunos chicos/as llegan a lastimarse a sí mismos por lo mal que se sienten.

¿Qué podés hacer?

A. ¡Comunicate! Compartí tus sentimientos con otros: tus amigos, tus líderes, tus padres. Si permanecés callado difícilmente alguien podrá ayudarte en algo.

B. No está todo perdido, ni es el fin del mundo. Aun cuando lo que te haya sucedido te parezca “terrible” ¡hay solución! si querés compartirlo con alguien que pueda comprenderte y ayudarte.

C. Aunque sea triste que alguien te rechace o te trate con indiferencia, hay ALGUIEN que está a tu lado, que te comprende, te ama con un amor eterno y te acepta. Él jamás te rechazará. Buscá en la relación personal con Jesucristo esa intimidad verdadera que ningún chico/a puede darte.

D. Pensá en éstas palabras: Gálatas 6:2. Santiago 5:16. 1º Pedro 5:7.

3. Por Estar en el MEDIO.

Ya no sos un nene, pero tampoco sos un adulto, y este “estar en el medio”, muchas veces te crea angustias. Luchás por tomar tus propias decisiones y luchás para que ellas sean respetadas por los adultos.

Quisieras vivir sin tener que darle cuentas a nadie. Sin que nadie te esté diciendo lo que tenés o no que hacer y cómo hacerlo… Pero al mismo tiempo sentís la necesidad de que te quieran, te orienten y te muestren hacia dónde ir, pero que no te presionen. Que te den libertad, pero que estén cerca, bien cerca, por si algo sale mal. Que te acompañen, te escuchen y te comprendan. Que te permitan equivocarte, pero sin dejar que te lastimes. Pero cuando estas cosas faltan, te sentís desamparado,  desprotegido, inseguro; entonces te deprimís. Te sentís no amado, dejado a un lado. Sentís que no te dedican el tiempo o la atención necesaria. Y todo esto te deprime aún más.

Otras veces “estas en el medio” de las discusiones de tus padres, de los problemas económicos que ellos tienen que enfrentar, de sus preocupaciones. Te sentís sin poder hacer nada y se te acumulan más tristezas.

¿Qué podés hacer?

A. ¡No te encerrés en vos mismo! Enojarte contra todos, ponerte rebelde, llorar todo el día, sólo empeorará las cosas. Te sentirás peor que antes y los que te rodean no sabrán qué hacer. Compartí tus sentimientos con otros que puedan escucharte y ayudarte a comprender cómo son las cosas.

B. ¿Están tus padres equivocados en todo lo que te dicen? Aunque no sea fácil, tratá por un momento de ponerte en el lugar de ellos: ¿cómo se sienten?, ¿qué desean?, ¿qué esperan de vos? Ellos no pueden darte lo que no tienen o lo que nunca han recibido. Aun así hay algo que vos sí podés hacer y darles a ellos: Tu respeto, tu honra, tu obediencia (Efesios 6:1-3). ¡Para que te vaya bien en toda tu vida!

C. Hablále al Señor acerca de cómo te sentís. Él es tu Papá. Él te ama. Él te acepta. Él te escucha. Esta es la verdad más grande que podés creer y hacer parte de tu vida: Él es tu Padre, tu nuevo PAPA. No dejés que Satanás te engañe. Y disfrutar a Dios como PAPA te va a permitir valorar más a tus padres.

D. No te pasés todo el día pensando solamente en el problema. Esto es darle lugar al diablo para que sus mentiras gobiernen tu mente y emociones. Hay muchas cosas útiles y agradables en las que podés pensar y que podés hacer. ¡Hacélas! (Filipenses 4:8-9Colosenses 3:17).

Además sería muy bueno que le dieras gracias al Señor por 10 cosas positivas que encontrés en tus padres y en tu hogar. ¡Basta de criticarlos! Dale gracias a Dios por ellos. Comienza a madurar.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Verdades Que Sanan”

Por Edgardo Tosoni

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