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Estudios Bíblicos – EL ENDEMONIADO GADARENO

Estudios Bíblicos - EL ENDEMONIADO GADARENO

Pasaje bíblico: Lucas 8:26-39.

Idea principal

Ser estructuras de credibilidad en el ambiente donde dios nos ha colocado.

Desarrollo

Gadara era una región situada en territorio gentil en la orilla oriental del mar de galilea. Por razones evidentes para todos nosotros, el endemoniado debía de ser un personaje bastante notorio en aquella zona.

El pasaje nos indica que aquel hombre se había convertido en un sujeto peligroso. No dejaba de ser común que los endemoniados vivieran en medio de la comunidad, al menos, eso podemos deducir de la lectura de los relatos de los evangelios.

Sin embargo, debían de darse casos que a causa de la evolución de la posesión demoníaca, o del tipo de la misma, algunos de estos casos se volvieran violentos y, por tanto, no pudieran vivir en las aldeas o pueblos.

Este era el caso del personaje de nuestra historia. Debía tener un historial de reconocida violencia, vivía en el cementerio de la zona, entre las tumbas, iba desnudo y se nos dice que nadie lo podía controlar de ninguna manera.

Por causas bien tristes aquel hombre debía ser una celebridad en la zona y, sin duda, un motivo de honda preocupación y dolor para su familia directa. ¿Cómo debían sentirse sus familiares? No tenemos ninguna referencia directa en los evangelios al respecto.

Podemos, de todas formas, deducir las terribles y difíciles situaciones que debieron vivir antes de que su ser querido tuviera, de buen grado o a la fuerza, que vivir en soledad en un cementerio.

Jesús desembarca en la región y se encuentra con aquel hombre. Si algo dejan los evangelios claramente indicado con respecto a Jesús es su compasión por aquellas personas que sufren y están en necesidad.

La compasión mueve a Jesús a liberar a aquel ser humano de una esclavitud que no sabemos cuánto tiempo debía de estar sufriendo.

El resto del episodio, tal y como lo explica el evangelio de Lucas es bien conocido. Los demonios son enviados a la piara de cerdos que pacía por los alrededores, éstos de despeñan por un acantilado en el lago y, finalmente, los mismos aldeanos le piden a Jesús que por favor se marche con la música a otra parte.

Jesús así lo hace. Pero allí se ha producido un cambio notable. Una persona ha visto su vida total y radicalmente transformada. El endemoniado está ahora curado y, como dicen las escrituras, en su sano juicio. El Maestro ha llevado a cabo una obra en la vida de aquel hombre que será evidente a los ojos de todos los habitantes de aquella región. Aquí está en nuestra opinión la clave del pasaje. El ex endemoniado quiere seguir a Jesús. Es natural y comprensible que llevado por la admiración y la gratitud hacia Jesús desee formar parte de sus seguidores.

Pero Jesús, sin duda sin despreciar su ofrecimiento, le dice que no. Le indica que su lugar es en su entorno, con los suyos, testimoniando de qué ha sucedido en su vida y quién es el responsable que aquello haya acontecido.

Tiene sentido, aquellos que habían conocido al endemoniado en sus peores momentos eran los que mejor podían valorar la realidad de su curación y de su cambio. La notoriedad que aquel hombre tenía por su triste situación haría su testimonio más formidable y más impactante entre las personas de su entorno. Hay dos cosas a remarcar en todo esto. La primera, Jesús ha hecho una obra, una transformación en la vida de una persona. La segunda, esta obra podría ser verificada y comprobada por las personas del entorno del endemoniado.

Aplicación en un mundo postmoderno

Ya hemos hablado anteriormente de la importancia de las estructuras de credibilidad en la sociedad postmoderna. Las vidas cambiadas y transformadas proveen de credibilidad al mensaje del evangelio, son la evidencia de que éste es real y cambia las personas.

Las personas que nos conocen son las que mejor pueden evidenciar si el evangelio realmente ha producido un impacto en nuestras vidas o, por el contrario, somos personas como ellos revestidas de un ligero barniz de religiosidad.

Nuestro entorno, los que están más cercanos a nosotros, son los que pueden dar testimonio si nuestras prioridades, valores, relaciones, en fin, estilo de vida en general, ha sido tocado por el evangelio. Si esto ha sido así, entonces somos creíbles y hacemos creíble el mensaje. Si esto no se ha producido, ellos son los primeros en detectarlo y atribuirnos una falta de credibilidad a nosotros y al mensaje que predicamos. El endemoniado de Gadara nos desafía a dos cosas. Primero, a experimentar el cambio profundo que dios trae a la vida de las personas. Segundo, a dar testimonio de la realidad de ese cambio en nuestro entorno, entre los nuestros.

Preguntas de interacción

1. ¿Es evidente en tu vida el cambio que produce la presencia de Dios en ella?

2. ¿Cómo se manifiesta este impacto, de qué modo lo aprecian los demás?

3. ¿Qué significa en tu realidad personal la expresión “cuenta cuan grandes cosas Dios ha hecho contigo”?

Extracto del libro “Personajes Bíblicos en un Mundo Posmoderno”

Por Félix Ortíz

 



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