Continuemos.

Cuando Nabucodonosor los con­frontó por su rebelión y les preguntó: «¿Quién es el dios que os librará de mis manos?» ellos respondieron, básica­mente: «Ni siquiera necesitamos detenernos un momento a pensar en esa pregunta». En lo más profundo del espíri­tu de esos tres jóvenes había una mentalidad de vencedo­res de gigantes. Y le contestaron: «El Dios que servimos puede salvarnos, y nos rescatará de tu mano». ¡Qué osada declaración de fe!

Y luego dijeron: «Pero aun si no lo hace, queremos que se­pas, rey, que no serviremos a tus dioses ni adoraremos la imagen de oro que has levantado». Estos jóvenes no tenían tiempo de volver atrás y aprender lo básico en ese momento de crisis. No tenían tiempo de aprender los mandamientos de Dios, buscar en la Biblia o tratar de descubrir qué era lo bueno y qué era lo malo. Los fundamentos básicos de su confianza en Dios y su conocimiento de las leyes del Señor ya estaban profundamente implantados en ellos: podían permanecer firmes en un crítico momento de decisión.

Todos sabemos cómo terminó la historia. El rey los hizo echar al horno de fuego, pero ellos no murieron. En cam­bio, apareció un cuarto hombre en el horno, con ellos. Se­gún las mismas palabras del rey, ese cuarto hombre parecía el Hijo de Dios. Cuando sacaron a los hombres del horno, su cabello ni siquiera estaba chamuscado, sus ropas no es­taban quemadas, y no tenían siquiera olor a humo. ¡No só­lo lograron la libertad espiritual para todos los judíos en cautividad, sino que fueron ascendidos en el servicio del rey! (Daniel 3:26-30).

La sencilla verdad es que cuando los fundamentos bási­cos están bien colocados, podemos enfrentar las crisis.

2. Es Peligroso Apartarse de lo Básico.

Estamos exponiendo nuestras vidas al mal propiamente di­cho cuando pensamos:

  • «Hoy estoy demasiado ocupado como para leer la Biblia. Lo haré mañana».
  • «No tengo tiempo para orar. Dios me comprenderá».
  • «No hay problema si no voy a la iglesia este domingo. No tengo que ir todos los domingos. Puedo faltar una o dos veces».

No te apartes de lo básico. Síguelo. Oblígate a cumplirlo. Es la clave para construir todos los demás recursos necesa­rios para adquirir y mantener una mentalidad de vencedor de gigantes.

Si no estás leyendo la Biblia y orando cada día, si no asistes regularmente a la iglesia, ahora es un buen momento para comprometerte a cumplir con estas tres «actividades básicas».

Marca lo que te comprometes a ha­cer y firma al pie.

No te Apartes de lo Básico.

  • Leeré la Biblia todos los días.
  • Oraré cada día.
  • Asistiré con frecuencia a la iglesia.

Firma:________________________

Fecha:________________________

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Venciendo en la Tierra de los Gigantes” (Edición Para Jóvenes)

Por William Mitchell

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