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Estudios Bíblicos – ANA

Estudios Bíblicos - ANA

Pasaje bíblico: 1 Samuel 1.

Idea principal

Ana ilustra el principio de orar creyendo y esperando cosas sobrenaturales.

Desarrollo

Ana era una mujer estéril. En el antiguo Israel la esterilidad, la incapacidad para poder tener hijos, era considerada como un castigo de parte de Dios, por tanto, la mujer estéril sufría el estigma de saberse cuestionada desde un punto de vista espiritual. Además, como en todas las sociedades del mundo antiguo, la procreación era importante, básica y necesaria. Las altas tasas de mortandad infantil exigían altas tasas de fecundidad, es decir, muchos hijos por matrimonio. Este era el papel principal que la sociedad adjudicaba a las mujeres.

Un alto número de hijos significaba mano de obra para ayudar en la economía familiar, del mismo modo significaba la seguridad de que los padres no se encontrarían desamparados cuando llegara el tiempo de su vejez y no pudieran ser productivos. Todo lo anteriormente reseñado nos ayuda mejor a entender cuán importante era para Ana el hecho de poder tener hijos. Además del estigma social que aquello significaba el pasaje nos indica que Ana experimentaba una gran insatisfacción, no estaba llevando a cabo su papel social, y el menosprecio y burla por parte de la otra esposa de su marido. Ahora bien, no había nada que Ana pudiera hacer para solucionar aquella situación. Estaba totalmente fuera de su alcance y sus posibilidades. Únicamente Dios podía intervenir para reconducir aquella realidad que vivía.

Por eso decidió orar. Hay varias cosas importantes en su oración. En primer lugar, su oración muestra un conocimiento del carácter sobrenatural de Dios y su capacidad para intervenir en situaciones extremas que están totalmente ajenas a la capacidad humana. En segundo lugar, su oración demuestra urgencia y un gran deseo. El pasaje indica que lloraba y su alma estaba llena de amargura. Muchas veces no sólo acerca de lo que oramos, sino la manera en que lo hacemos, pone de manifiesto la importancia de lo que deseamos que el señor nos conceda.

En tercer lugar, su oración expresaba la convicción de que Dios iba a intervenir. El versículo 18 nos indica que después de haber elevado su petición al Señor nunca más volvió a estar triste. En mi opinión aquello demuestra una tranquila confianza en el compromiso del Señor con sus necesidades.

Finalmente, Ana oró con una actitud y disponibilidad para desprenderse. Es interesante que ella pidió un hijo que sería entregado para el servicio a Dios. La dedicación de los primogénitos al Señor era algo que indicaba claramente la ley, sin embargo, era costumbre, y la propia ley lo permitía que el primogénito pudiera ser rescatado y no tuviera que ser dedicado literalmente al servicio al Señor. Sin embargo, a pesar de tanto como deseaba un hijo y lo importante que era para ella tuvo la voluntad y la disposición para entregarlo al señor y, como sabemos por el texto, así lo hizo.

¿Hay una relación directa entre el hecho que Ana entregará su hijo al servicio del Señor y posteriormente tuviera tres hijos y dos hijas más? No lo sabemos y todo sería pura especulación por nuestra parte, sin embargo, ahí queda el dato.

Aplicación en un mundo postmoderno

Una de las realidades de la sociedad postmoderna es que muchos cristianos están perdiendo su capacidad para creer en Dios para cosas sobrenaturales. Para ellos el Señor es fundamentalmente un concepto intelectual, una teología, una doctrina. Es cierto que continúan creyendo en su poder sobrenatural, sin embargo, se trata de

Algo totalmente intelectual, teórico, que no es experimentado en la vida cotidiana.

Esto se refleja en la vida de oración de estos creyentes. Nuestras oraciones dicen mucho acerca de nuestra vida espiritual. Tanto lo que pedimos como lo que dejamos de pedir ponen de manifiesto nuestra idea de cómo es Dios y qué puede en realidad hacer. Ana nos desafía no solamente a creer en el poder sobrenatural de Dios de forma teórica, sino a tener la osadía y la valentía de pedir y esperar que él obre de forma que vaya más allá de nuestras capacidades y posibilidades, cosas que sólo pueden suceder si es evidente y claro que él está interviniendo.

Preguntas de interacción

  1. ¿Cómo es tu vida de oración?
  2. ¿Qué concepción de Dios reflejan tus oraciones?
  3. ¿Por qué no pides al Señor por cosas auténticamente sobrenaturales?
  4. ¿Qué situaciones hay en tu vida que exigen una intervención sobrenatural de Dios?

Extracto del libro “Personajes Bíblicos en un Mundo Posmoderno”

Por Félix Ortíz



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