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Devocional – QUÉ SUERTE LA TUYA, NENA!! 2

Devocional - QUÉ SUERTE LA TUYA, NENA!! 2

Pasaje Clave: Rut 2:18-23

TIEMPO DE “SOLO AMIGOS” PARA CONOCERNOS 2
Permíteme continuar con los de ayer. Hay tres errores muy comunes que cometen los chicos y chicas de nuestras iglesias.
Un grave error es meterse hasta la cabeza con el primer pibe que les gusta (o con la primer chica que les vuela la cabeza). Se meten de una. No se conocen, no se toman tiempo para relacionarse como amigos. Saltan directamente a la “relación de noviazgo” y a las pocas semanas o meses están peleados de pies a cabeza y no pueden ni verse. Y ni hablar si hubo sexo en el medio. Fracaso total. ¿Y por qué? Porque hicieron todo mal desde el comienzo.

El otro gran error es evaluar si congenian absolutamente en todo. Si son “iguales” hasta en el más mínimo detalle y gusto. Es cierto que cuánta más compatibilidad haya, mejor, o sea, es importante que haya más similitudes que diferencias, pero entendiendo que Dios nos hizo únicos y que somos diferentes. Y que esas diferencias deben servir para enriquecer la relación entre ambos y no volverse una tragedia.
Los pastores Cinalli, expertos en pareja y sexualidad, dicen: “De todas las recomendaciones que podemos darte, hay una que es imprescindible: la compatibilidad de carácter. Se refiere a los valores fundamentales de la vida. Si tú eres íntegro y la otra persona mentirosa y falsa, no habrá comunión duradera. Si eres proactivo, diligente en tu trabajo, pero tu pareja es perezosa, surgirán dificultades. Si cumples tu palabra, pero tu pareja rompe el pacto cada vez que tiene ganas, eso te romperá el corazón. No hablamos de distintos puntos de vista en cosas secundarias, hablamos de actitudes centrales que direccionan la vida. Evalúa si tus valores fundamentales no están en conflicto con los de tu pareja. Eso podría decir mucho acerca de tu relación”. Bien clarito, ¿no?
¿Cuáles son tus valores fundamentales relacionados con la vida espiritual y el servicio a Dios? ¿Y los de él?
¿Cuáles son tus valores fundamentales relacionados con el estudio, el trabajo, el dinero y la familia? ¿Y los de ella?
¿Cuáles son tus valores fundamentales relacionados al sexo? ¿Y los de él?
¿Cuáles son tus valores fundamentales con respecto a la manera de tratarse? ¿Y los de ella?

Si empiezas a conocer más profundamente al chico o la chica que te gusta y descubres que hay diferencias muy grandes en sus valores fundamentales (y no hay disposición para el cambio), entonces ese chico o esa chica no forma parte del propósito de Dios para tu vida. Piénsalo.

El 3º error es cuando los jóvenes están más enfocados en encontrar a alguien con su mismo llamado al ministerio o “propósito” ministerial, que a alguien que los ame profundamente y a quien ellos amen locamente para compartir TODA la vida y no solo un área ministerial.
Entiéndeme. No estoy en contra del propósito ni del llamado ministerial. Lo que digo es que de nada sirve que tengan el mismo propósito si no se aman, de nada sirve que tengan el mismo llamado si no se aman, de nada sirve que compartan el mismo ministerio si no se aman. De nada sirve que ella sea la más espiritual y consagrada de las chicas, si no la amas ¡le arruinarás la vida!. Y de nada sirve que él sea el más espiritual, fiel y trabajador de los chicos, si no lo amas ¡lo harás sufrir tontamente!

Te hago tres preguntas bien específicas:
¿La amas con todo tu corazón y estás dispuesto a cambiar por amor a ella?
¿Te ama con todo su corazón y está dispuesta a cambiar por amor a ti?
¿Aman apasionadamente a Dios y están dispuestos a jugársela por Él?
Si la respuesta es SI a las tres preguntas, ¡entonces es la voluntad de Dios y Dios tiene un propósito para ustedes! Por supuesto que tendrán que aprender a comunicarse, a conocerse, a perdonarse, a trabajar cada día en la relación de pareja, ¡no es mágico! pero amarla y saber que te ama, será el motor que los ayudará a superar cualquier obstáculo en el camino.
En cambio, cuando no hay un amor profundo y real, (solo enamoramiento, cariño, gusto o atracción y nada más), entonces surgirán todos los planteos espiritualoides para zafar de la relación: “somos taaaaan diferentes”, “tenemos llamados taaaaaan distintos”, “no coincidimos en el propósito de Dios para nuestras vidas” (hasta que les preguntas cuál es el propósito de Dios para sus vidas y te quedan mirando como si les hablaras en chino básico ¡porque no tienen ni idea de cuál es!). ¿No sería más honesto decir: “No la amo”, “no lo amo”, fue solo un gusto, una atracción física y nada más?
Lo que sostiene a una pareja no es el llamado ministerial, ni que viajen juntos de misioneros al Congo, ni que tengan los mismos gustos musicales, lo que sostiene a una pareja en el tiempo, a pesar de todas las dificultades, las oposiciones y las crisis, es el amor y la determinación de cada uno por cuidar ese amor y hacerlo crecer cada día más. Piénsalo.

Extracto del libro Desafíos para Jóvenes y Adolescentes: Rut.

Por Edgardo Tosoni

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