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Devocional – PARA TÍ… PARA MÍ… PARA ÉL… 2

Devocional - PARA TÍ... PARA MÍ... PARA ÉL... 2

Pasaje Clave: Josué 16.

Este es un capítulo corto, bien corto (pero un versículo más largo que el capítulo 20 que es el capítulo máááááásssss corto de Josué), por lo tanto no tendrás ninguna dificultad en ¡aprendértelo de memoria! Jajajaja
Josué y su equipo de trabajo (¿los recuerdas? 14:1. Día 19) siguen a full con la intensa tarea de repartir todo el territorio de Canaán entre las tribus de Israel. Tres tribus y media ya tienen sus tierras: Rubén, Gad, media tribu de Manasés (del otro lado del Jordán) y Judá (de este lado). (Mapa Página 65).

TERRITORIOS PARA LA TRIBU DE EFRAÍN
¿A quién le toca ahora recibir su parte de territorio? (vs.1)
Te explico algo importante: Aunque José fue uno de los doce hijos de Jacob, no había una tribu que llevara su nombre. Esto fue porque José recibió de su papá Jacob una doble porción de la herencia (era el hijo preferido). Pero esta doble porción Jacob se la entregó a los dos hijos de José, Efraín y Manasés (sus nietos), a quienes Jacob consideraba como hijos suyos (Gn.48).
(Lee más acerca de esto en “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Génesis Edición Extendida. Día 58”).
Los próximos versículos (del 2 al 9) describen los territorios entregados a la tribu de Efraín. (Mira el Mapa de la Página 65).

CONQUISTAR Y NO POSEER 2
¿Qué error comete la tribu de Efraín? (vs.10)
Lo mismo que había sucedido con Judá (15:63, lo viste ayer), se repite ahora con Efraín. La orden de Dios era muy clara: exterminio total (Dt.20:16). Sin embargo, en lugar de echarlos a patadas de sus territorios, convivieron con ellos haciéndolos “tributarios”, o sea, obligándolos a pagar impuestos y exigiéndoles servicios. Buscaron una solución “intermedia” ¡que no era lo que Dios les había ordenado!
Dos tribus de este lado del Jordán (y no serán las únicas), cometen el error de no ocupar totalmente el territorio conquistado. ¿Y qué sucede?
Sucede que aquellos territorios conquistados, pero no ocupados, se pueblan otra vez de cananeos y décadas más tarde (libro de los Jueces) tienen que volver a combatir para poseerlos nuevamente.
Con el enemigo no sirven las “soluciones intermedias”, tienes que ser duro, tajante, cortar y cortar. Se terminó. Nunca más. Punto.

ÉCHALOS A PATADAS 1
Pensemos juntos en algunos enemigos que tienes que echar a patadas definitivamente de tu vida (y esto no significa que no volverán a molestarte, significa que una vez que renuncies a ellos tendrás que cuidar tu corazón y no permitirles volver a instalarse en tu vida, ¿se entiende?):

El enemigo llamado PECADO.
¿A cuál o cuáles de los siguientes pecados tienes que confesar y renunciar?

  • Pornografía.
  • Relaciones sexuales prematrimoniales.
  • Transar.
  • Manoseos.
  • Meter los cuernos (Infidelidad).
  • Homosexualidad.
  • Idolatría.
  • Malos pensamientos.
  • Divisiones.
  • Abusos.
  • Rencores. Deseos de vengarte.
  • Acusaciones.
  • Incredulidad.
  • Celos.
  • Envidias.
  • Chismes.
  • Murmuraciones.
  • Descalificaciones.
  • Mentir.
  • Robar.
  • Matar.
  • Secuestrar.
  • Abortar.
  • Maldecir.
  • Borracheras.
  • Glotonería (Gula).
  • Amenazar.
  • Burlas.
  • Enojos.
  • Gritos violentos.
  • Violencia.
  • Peleas.
  • Pereza (ser vago).

¿Qué otros pecados (que no figuran en la lista anterior) tienes que sacar de tu vida definitivamente? Escríbelos.

¿Y por qué tengo que echar de mi vida al enemigo llamado PECADO?

  • Porque el pecado arruina tu relación personal con Dios. Es un muro que levantas entre tu y Dios frenando todas sus bendiciones.
  • Porque el pecado arruina tu relación con las demás personas.
  • Porque el pecado te hace perder el disfrute y la vivencia del amor de Dios. Te sientes completamente lejos de Dios ¡y te alejas mas!
  • Porque el pecado te ata más y más hasta esclavizarte completamente.
  • Porque el pecado te hace vivir con culpa y te quita la paz y la capacidad de disfrutar. Y tarde o temprano sufrirás las consecuencias.

¿Qué NO tienes que hacer con el pecado?

  • NO tienes que ocultarlo ni evadirlo de ninguna manera.
  • NO tienes que justificarlo ni buscarle explicaciones.
  • NO tienes que transferirlo a los demás echando culpas.

¿Qué SÍ tienes que hacer con el pecado?

  • Tienes que confesárselo específicamente a Dios.
  • Tienes que renunciar definitivamente a él.

Extracto del libro Desafíos para Jóvenes y Adolescentes: Josué.

Por Edgardo Tosoni

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