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Devocional – LA ORACIÓN DE SALOMÓN

Devocional - LA ORACIÓN DE SALOMÓN

Pasaje Clave: 2º Crónicas 6.

Salomón mandó traer el arca de la presencia de Dios, ofreció junto al pueblo sacrificios, los sacerdotes y levitas la introdujeron en el templo y luego, los músicos y cantores se unieron en una magnífica adoración a Dios que trajo como resultado que Su gloria llenara el templo. Inmediatamente después de esto Salomón hace dos cosas importantísimas. Veamos cuáles fueron.

UN TESTIMONIO…
Lo primero que hace Salomón es compartir un breve testimonio del poder de Dios y del cumplimiento de sus promesas (vs.1 al 11).

Sinteticémoslo:
El Señor habita en la oscuridad de una nube pero ahora Salomón le ha hecho una casa (vs.1-2). La nube siempre fue un símbolo visible de la presencia de Dios. Y fue una nube de gloria la que llenó el templo.
Y luego, ¿a quiénes bendice? (vs.3).
También bendice a Dios ¿y qué dice de Él? (vs.4).
Le recuerda a todo el pueblo que Dios escogió a Jerusalén y a David como rey (vs.5-6).
Les habla del deseo que tuvo su padre David. ¿Cuál era? (vs.7).
Les dice que Dios aprobó el deseo de David (vs.8).
Pero Dios no lo autorizó a realizarlo (vs.9).
¿Quién realizaría aquel deseo cumpliéndose la palabra que Dios le había dado a David? (vs.10).
Finalmente les recuerda que la razón de ser del templo es el arca de la Presencia de Dios (vs.11). El pacto que Dios estableció con su pueblo.

Piensa en esto: Dios APROBÓ el deseo de David pero no lo AUTORIZÓ. Aprobar es reconocer algo, darle valor positivo, avalarlo. “Es correcto”. “Es bueno”. “¡Muy bien! Te felicito”. “Ahí tienes un 10″. Pero aprobar algo no significa autorizarlo. No son sinónimos. Autorizar es dar libertad de acción, dar permiso para realizar algo. “Dale para adelante”. “Hazlo”. “Ve, no pierdas tiempo”. Dios aprobó el deseo de David pero no lo autorizó a él a concretarlo.
Dios aprueba que desees tener una novia. Dios aprueba que te guste el líder de alabanza. Dios aprueba el disfrute sexual. Dios aprueba que desees comprarte la Play 4 o el auto (carro). Dios aprueba que desees ser una gran profesional o un ministro reconocido. Nada de esto es malo en sí mismo.
“¡Es bueno, felicitaciones!”. Pero no significa que tengas Su autorización, su permiso, para llevarlo a cabo ¡ahora! ¡ya! Hay tiempos que tienes que respetar y si los apresuras corres el gran riesgo de echar a perder lo que Dios ha aprobado y desea bendecir. Piénsalo.

…Y UNA ORACIÓN.
Lo segundo que hace Salomón es una increíble oración cargada de fe y de una total dependencia de Dios.
¿En qué postura física realiza esta oración? (vs.12-13).
Parado, acostado, sentado, en un sólo pie, haciendo cuclillas, Dios te oye igual, pero al arrodillarse y levantar sus manos al cielo, Salomón estaba mostrando la actitud de su corazón: humildad, dependencia de Dios, reconocimiento de su grandeza. Su postura física reflejaba su interior. Él estaba completamente entregado y rendido a Dios. El Rey, el Soberano, el Magnífico no era Salomón, era Dios.
¿Cuál es la actitud de tu corazón ante el Señor y cómo lo reflejas externamente?

Sinteticemos la oración de Salomón. Puedes aprender mucho de ella.
Reconoce y adora a Dios como cumplidor de su palabra (vs.14-15).
Le pide a Dios que no se olvide de sus promesas (vs.16-17).
Reconoce que un edificio no puede contener al Dios eterno. Pero le pide a Dios que desde ese templo oiga el clamor y la oración de todos aquellos que se acerquen a invocar su Nombre. Que oiga y que perdone (vs.18-21).
Que perdone los pecados del pueblo: prójimo contra prójimo  (vs.22-23).
Que perdone los pecados que hayan traído derrota y pérdida frente a los enemigos (vs.24-25).
Que perdone los pecados que trajeron sequía y falta de lluvias (vs.26-27).
Que perdone los pecados que produjeron enfermedades, hambre o plagas, y le de a cada uno conforme a sus decisiones y corazón (vs.28-31).
Que oiga al extranjero que reconoce su poder y le busca (vs.32-33).
Que le de a su pueblo victorias frente a sus enemigos (vs.34-35).
Y si fueren llevados cautivos por sus pecados, y allí se arrepienten y se convierten y oran a Él, que sean perdonados y restaurados (vs.36-39).
Ora por el templo, por los sacerdotes, por el pueblo y por él mismo. Que el Señor habite en medio de ellos con poder y que no falte su amor (vs.40-42).

Dios es tu Papá. A Él le encanta que te comuniques, que le hables. Nunca se cansará de escucharte. Te oirá y te responderá de acuerdo a Su propósito.

Extracto del libro “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: 2º Crónicas”

Por Edgardo Tosoni

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