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Devocional – JESÚS Y NICODEMO

Devocional - JESÚS Y NICODEMO

Pasaje Clave: Juan 3

Es de noche. Entre las callejuelas de Jerusalén un hombre con su cabeza cubierta camina apresuradamente. Se detiene, mira y sigue avanzando. Está ansioso, está nervioso. Ansioso porque pronto se encontrará con Jesús, y hay mil preguntas dando vueltas en su cabeza. Nervioso porque no quiere ser descubierto, no quiere exponerse a los comentarios de sus conocidos y allegados. Él no es un hombre cualquiera, ocupa un importante cargo dentro de la secta de los fariseos. Si ellos se enteran que ha estado con Jesús seguramente tendría problemas, probablemente debería contestar demasiadas preguntas, y no está dispuesto a hacerlo. Acelera el paso. Falta poco para llegar…

¿Con qué actitud se dirige Nicodemo a Jesús y cómo inicia la conversación con él? (vs.1-2).
Es interesante la actitud de Nicodemo y muy diferente a la de otros fariseos hipócritas que literalmente odiaban a Jesús. Primero lo reconoce como “maestro” (rabí) y esto es importantísimo porque Nicodemo mismo era un maestro de la ley. Y luego lo reconoce como el enviado de Dios y que Dios mismo estaba con él. Y esto es tremendamente importante porque estaba reconociendo que Jesús es Dios.
Nicodemo podía ver en Jesús lo que otros no eran capaces de ver ni de reconocer. Jesús no pierde tiempo y va directamente al tema central, ¿qué le dice? (vs.3).
Sólo puede ver el reino de Dios aquel que nace de nuevo. ¡Wooooow! Esto descolocó totalmente a Nicodemo (no olvides que el tipo era un estudioso del Antiguo Testamento). La cabeza le iba a mil tratando de entender lo que Jesús le había querido decir, pero finalmente se dio por vencido y preguntó lo obvio, lo mismo que hubiéramos preguntado nosotros. Mira el vs.4.
Jesús no afloja, le lanza una revelación poderosísima. ¿Cuál es su explicación? (vs.5-8). Vamos por parte y tratemos de entender:

  • Para entrar en el reino de Dios es necesario nacer del Espíritu y de agua (creer la Palabra) (vs.5).
  • El que nace de humanos (todos nosotros) es humano (carne), pero el que nace del Espíritu (de Dios) es espiritual (vs.6).
  • Es necesario nacer de nuevo (vs.7).
  • Jesús le estaba diciendo: eres un ser humano de carne y hueso porque naciste de seres humanos, pero si naces de Dios que es Espíritu, serás un ser espiritual y podrás entrar en el reino de Dios.

A Nicodemo le tiembla la barba. Su siguiente pregunta deja bien en claro que sigue sin entender. Mira el vs.9.
Jesús lo tiene contra las cuerdas y no le da tiempo a reaccionar. La próxima revelación que le suelta lo deja completamente fuera de combate. Sinteticémosla.

  • Nicodemo, deberías saberlo porque eres un maestro (vs.10).
  • Hablo y testifico de lo que vi, pero ustedes no creen (vs.11).
  • Si no creen cuando les hablo de cosas humanas (de la tierra) menos creerán si les hablo de cosas celestiales (vs.12).
  • Nadie puede subir al cielo, pero yo (el Hijo del Hombre) vine del cielo, pero estoy en el cielo (vs.13). (A Nicodemo le dan vueltas los ojos como una calesita).
  • Moisés levantó una serpiente en el desierto para frenar una enorme matanza, yo (el Hijo del Hombre) seré levantado en la cruz para frenar la matanza del pecado y darles vida (vs.14).
  • Y todo aquel que cree en mí no se pierde sino que tiene vida eterna (vs.15).
  • Dios te ama tanto, es tan intenso y fuerte su amor por ti, que entregó a su único Hijo, para que si crees en él no te pierdas sino que tengas vida eterna (vs.16).
  • Dios no busca condenarte, Dios está interesado en salvarte. Dios no quiere tu mal, él desea tu bien (vs.17).
  • Creer o no creer, esa es la cuestión. Si crees en Jesús eres salvo y no hay condenación para ti, pero si eliges no creer sigues condenado al pecado y a la muerte eterna (vs.18).
  • Estar condenados significa vivir como se te canta la gana, vivir a tu manera, darle la espalda a Dios, hacer cosas malas, elegir la oscuridad del pecado en lugar de la luz de Dios (vs.19).
  • Si te encaprichas en hacer lo malo rechazarás la luz (la presencia de Dios) porque no querrás que él te corrija. El pecado te aleja de Dios, pero Dios te aleja del pecado (vs.20).
  • Pero si haces lo correcto delante de Dios buscaras su presencia, querrás estar con Él, y todos verán que Dios aprueba tu vida (vs.21).

Nicodemo le da las gracias a Jesús. Se levanta, cubre su cabeza y se va, pero desde esa misma noche él es un hombre nuevo. Ha vuelto a nacer.

Extracto del libro “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Juan”

Por Edgardo Tosoni

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