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Devocional – EL DIOS DE LAS 2º OPORTUNIDADES

Devocional - EL DIOS DE LAS 2º OPORTUNIDADES

Pasaje clave: 1º Crónicas 15.

¿En ésta oportunidad quiénes serían los responsables de trasladar el arca? (vs.2, 4-12)

¿Y de qué manera la llevarían? (vs.14-15)

¿Qué importantísima lección espiritual piensas que aprendió David? (vs.13)

Me gusta la actitud de David. ¿Sabes por qué? Porque aunque se equivoca (y todos nos equivocamos), tiene la humildad para reconocer sus errores, aprender de ellos y de ahí en más tomar las decisiones correctas para no volver a cometerlos. ¡Y Dios lo bendice!

¿Por qué David tenía tanto interés en traer el arca a su ciudad? ¿Para que Dios lo bendiga a él como había bendecido durante 3 meses a la familia de Obed-edom? ¿Para sentirse seguro? Tal vez. Pero la razón principal de la decisión de David es que él amaba la presencia de Dios. David anhelaba con todo su corazón la presencia de Dios. Él deseaba estar con el Señor. David era un buscador de su presencia.

El mejor momento del día es aquel que elegimos para estar con el Señor, para amarlo, para adorarlo, para bendecirlo y buscarlo porque él es bueno. Él te da hoy una nueva oportunidad para buscarlo, para que te metas en su presencia, para que lo ames con todo tu corazón. ¡Aprovéchala! ¡Disfrútala! No hay nada mejor que su presencia. Nada te llenará más que su presencia.

¿Qué otros preparativos implementó David para trasladar el arca? (vs.16-24).

¡Músicos! ¡Cantantes! ¡Adoradores de su presencia! ¡Es una fiesta disfrutar la presencia de Dios! Finalmente, el arca fue trasladada desde la casa de Obed-edom hasta la ciudad de David en medio de danzas, música, sacrificios y honra al nombre del Señor (vs.25-28).

Sin embargo, hubo alguien que estaba en una “sintonía espiritual” diferente, ¿a quién me refiero? (vs.29).

Mical era la esposa de David, pero ella no estaba disfrutando de la presencia de Dios. Su corazón estaba lleno de otras cosas, tal vez broncas, enojos o rencores y no había lugar para la presencia de Dios. Ella eligió despreciar a su esposo por su conducta espiritual (como su padre Saúl lo había hecho) en vez de unirse a él en adoración y búsqueda de Dios. Eligió el desprecio en lugar de la honra y nunca más hubo memoria de ella (2º S.6:20-23).

Extracto del libro “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: 1º Crónicas”

Por Edgardo Tosoni

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