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Devocional – COMO PERROS Y GATOS 2

Devocional - COMO PERROS Y GATOS 2

Pasaje Clave: Génesis 27.

“¿A QUIÉN QUIERES MÁS, A MAMÁ O A PAPÁ?”
¿Recuerdas los problemas de “preferencias” que Isaac y Rebeca tenían con sus hijos? (Día 35) Esaú era el preferido de Isaac y además era el primogénito. Y Jacob era el “nene de mamá”, el preferido de Rebeca.
“¿Realmente hacen los padres cosas así, tener hijos preferidos?”
A ver. Amar a todos nuestros hijos por igual no significa tratarlos a todos por igual. Algunos son más dados, otros más demostrativos, algunos más reservados y callados. Esas diferencias de personalidad y temperamento sumadas a nuestras propias personalidades genera que no nos relacionemos igual con todos. Aunque debemos esforzarnos por hacerlo.

Ahora, una cosa es tener tratos diferentes en algún momento específico y otra cosa muy distinta es marcar claras diferencias entre unos y otros, estableciendo “preferidos” de papá y “preferidos de “mamá”, amando o valorando a unos más que a otros. Esto no es sano para los hijos y provoca celos y rechazos entre ellos. Por ejemplo, si yo como papá abrazo, beso y mimo a mi hija Ana, pero rechazo, dejo a un lado o descalifico a mi hija Diana, no solo estoy marcando serias diferencias entre ellas sino que también estoy provocando enojos y broncas entre hermanas. Si siempre me enojo con Esteban pero le permito cualquier cosa a la más chiquita entonces estoy estableciendo “preferidos” y arruinándoles la vida a ambos. Esto no es sano.

A las diferencias naturales, físicas y de personalidades, entre Esaú y Jacob, sus padres les sumaron más diferencias escogiendo cada uno a “su hijo preferido”. ¿Qué le pide Isaac a Esaú? (vs.1-4)
¿Y cómo reacciona inmediatamente Rebeca? (vs.5-10)
¡Esto está muy mal! La actitud de Rebeca, además de ser muy sobreprotectora, es completamente negativa. Es verdad que ella tenía una palabra de revelación de Dios acerca de lo que sucedería con el futuro de sus hijos (Gn.25:23), pero actuar a espaldas de su esposo, mentir y manipular a su hijo haciéndolo participar de ese engaño, ¡es la peor manera para que esa palabra tenga cumplimiento!

Tus padres, ¿establecen diferencias entre tus hermanos y tu?
Si lo hacen, ¿qué sientes? ¿Cómo reaccionas?

¿Qué estrategia elaboran y llevan a cabo para “robarse” la bendición que por derecho le correspondía a Esaú? (vs.11-17)
Sí, es cierto. Esaú había despreciado su primogenitura vendiéndola por un guiso de lentejas. No se la merecía, es verdad. ¿Pero eso les da derecho a Rebeca y a Jacob para engañar, manipular y robar, abusándose de la ceguera de Isaac? ¿Tú qué piensas? ¿Realmente el fin justifica los medios?
¡Ay, ay, ay las madres que no saben poner límites claros entre ellas y sus hijos! Los manipulan y gobiernan como se les da las ganas. ¡No es una relación sana! ¡No le haces bien! ¡Lo perjudicas!

¿Sabes qué pienso? ¡Qué somos muuuuyyy parecidos a Rebeca y Jacob?
Buscamos nuestro propio beneficio, nuestra conveniencia y terminamos haciendo las cosas a nuestra manera sin esperar los tiempos de Dios. ¡Y la embarramos, metemos la pata y todo se complica innecesariamente!
No cambia el propósito de Dios, lo que Él estableció se cumplirá, pero cambian las circunstancias y terminamos sufriendo como tontos.

¡MENTIROSO, MENTIROSO!
¿Qué sucede entre Isaac y Jacob el suplantador? (vs.18-29)
¡Naaaaahhhhh! ¡Eres un tremendo mentiroso! ¡Y le mientes descarada- mente a tu papá avalado por tu mamá! ¡Y obtienes de la peor manera la bendición que Dios tenía establecida para ti desde antes de nacer!
Esto tiene que terminar mal, sí o sí.

¿Qué sucede inmediatamente después de que Isaac bendijera a Jacob? (vs.30-32)
¡Ay, ay, ay! Ahora sí se pudre todo.
¿Cómo reaccionan Isaac y Esaú al descubrir el engaño? (vs.33-35)
Shock. Tensión. Traición. Bronca. Clamor. Rabia. Amargura. Dolor.
¿Qué le pide desesperadamente Esaú a su papá y qué respuesta recibe? (vs.36-40)
¿Cómo reacciona Esaú? (vs.41)
Odio. ODio. ODIo. ODIO. Mucho, mucho ¡ODIO!
¿Entiendes el tremendo desastre que acaban de armar Rebeca y Jacob?
¿Te das cuenta del caos, las divisiones y las relaciones rotas que causaron?
Y ahora, ¿qué consecuencias se desencadenan? (vs.42-46)
¡Todo mal, pésimamente mal! Hijos preferidos, hijos manipulados, hijos enfrentados, hijos peleados, hijos perdidos. Una familia rota en mil pedazos.

Extracto del libro “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Génesis Edición Extendida”

Por Edgardo Tosoni

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