Pasaje clave: Éxodo 34 y 35, 39 y 40.

Por la bronca que sintió contra la idolatría del pueblo Moisés rompió contra el piso las dos tablas de piedra con los mandamientos y leyes de Dios.
¿Qué le pide, entonces, Dios? (34:1 al 3).

Una vez que Moisés está delante de Él, Dios comienza a hacer algo.
¿Qué hace y qué cosas dice de sí mismo? (34:5 al 7).
¡Sí! Dios se proclama a sí mismo como fuerte, misericordioso y piadoso. Y esto no es síntoma de orgullo o soberbia, porque Dios no se mezcla NUNCA con el pecado.

A veces nosotros decimos tonterías como por ejemplo: “No espera, no proclames eso…”, o “Proclamo que voy a ganar plata…”, o “No proclames que llueva…”, o “Proclama esto o no proclames aquello…”. Algunas de estas proclamaciones son puras supersticiones. Lo peor es que en muchas de esas proclamaciones “mágicas” con las que se pretenden obtener resultados instantáneos ni lo tenemos en cuenta a Dios (aún cuando se lo nombre). Sin embargo lo que Dios proclama de sí mismo es totalmente distinto a muchas de las que se oyen por ahí. ¿Por qué?
Porque Dios proclama una VERDAD que tiene relación directa con su propia IDENTIDAD. Él no espera llegar a ser fuerte o misericordioso o perdonador. No es algo que Él desea que suceda ¡Él ya lo es!
Es una verdad absoluta y completa. Pero además, Dios cree totalmente lo que proclama.

¿Sabes qué es lo que sí tenemos que Proclamar?
La Palabra de Dios, las Bendiciones de Dios, las Promesas de Dios, los Mandamientos y Ordenes de Dios, las Verdades de Dios, los Juicios y Disciplinas de Dios. De tu boca tienen que salir palabras de fe.
Cualquier otra cosa que proclames o que escuches que otros proclaman, que no tenga nada que ver con la Palabra de Dios, con la identidad y la verdad de Dios, es pura tontería. ¿Te quedó más claro?

¿Cómo reacciona Moisés? (34:8-9, 28).
¿Cuándo fue la última vez que bajaste la cabeza hacia el piso (humillación) para adorar a Dios?
¿Cuándo fue la última vez que confesaste tus pecados y los pecados de tu familia o los pecados de la iglesia para que Dios los perdone?
¿Confiesas específicamente el con una verdadera actitud de arrepentimiento o haces esa oración boba de “perdóname toooodo lo malo que hice”?
¿Por qué confiesas tus pecados?
¿Te duele haber pecado contra Dios y te sientes avergonzado por lo que hiciste, o tienes miedo de que algo malo te suceda?
¿Le pides perdón porque te has “acostumbrado” a hacerlo o porque realmente te interesa mantener la amistad con Él?
¿Cómo definirías tu relación personal con Dios?

Tu vida diaria es el reflejo que todos podemos ver.
¿Cuánto tiempo pasas a solas con Dios en oración y adoración con su Palabra?
Si tienes dudas de esto fíjate lo que pasó con Moisés después de haber estado 40 días y 40 noches en comunión con el Señor (34:28 al 35). ¡Impresionante!
¡Mira si un día te ven llegar con el rostro resplandeciente por haber estado re-metido con el Señor!
Sin embargo, lo más común es ver rostros amargados, quejosos, malhumorados, ansiosos, nerviosos, tristes, enojados, pesimistas, envidiosos, demacrados, deprimidos y ojerosos (por trasnochar viendo T.V. o navegando por Internet), que no reflejan una comunión fuerte, íntima y diaria con el Señor.
Y todos nos damos cuenta de que hay algo que no anda bien contigo..

Piénsalo.

No es pavada tener un tiempo diario y tranquilo para estar en comunión con Dios. No sólo cambiarán tu corazón y actitudes, sino incluso tu apariencia mejorará. Y el Espíritu Santo llenará completamente tu vida como aquella nube que llenaba el Tabernáculo (40:34 y 35).
Y te puedo asegurar que todos nos vamos a sorprender con tu cambio.

Extracto del libro «Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Éxodo-Levítico»

Por Edgardo Tosoni

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